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Los Ortega ubetenses: una familia olvidada (III)

Juan Gabriel Barranco Delgado

en Ibiut. Año XVII, nº 98. Octubre de 1998, pp. 14-15

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Otro caballero de este linaje del cual desconocemos su nombre, regaló antes de 1648 una vela con su escudo de armas a la hornacina de Ntra. Sra. de los Remedios que había cerca de la Puerta de Toledo (18).

Don Antonio de Ortega y Messía, dio en 1681 a la Virgen de Guadalupe dos llaves de plata en acción de gracias por el milagro que hizo de sanar a todos los enfermos del Hospital de Santiago de la epidemia de peste que hubo aquel año en la ciudad (19).

LOS PALACIOS

En lo que se refiere a edificación de palacios, esto familia construyó los siguientes:

Uno en la calle del Caballerizo, en el siglo XVI fundado por el Caballerizo don Cristóbal de Ortega y Ortega Salido, de la rama primera.

Otro, por el año 1550, en donde se encuentra ubicado actualmente el Parador Nacional de Turismo, fundado por el Deán de Málaga don Francisco de Ortega Salido, perteneciente a la rama tercera.

Un tercer magnífico edificio, conocido por el palacio del Conde de Guadiana, junto a la iglesia de San Pedro, en la segunda década del siglo XVII, construido por don Antonio de Ortega Porcel y Valencia, de la rama segunda (20).

Y por último sobre el año 1650, en la calle Cuesta del Rosal el conocido como palacio del Obispo Canastero, fundado por un hijo del anterior, el Canónigo don Gil de Ortega y Sotomayor (21).

LA MALDICIÓN

Pues bien, tal como decíamos al inicio de este trabajo, esta noble familia ha sido tan maltratada por la historia que parece como si le hubiese caído una extraña maldición, pues todo aquello que ellos construyeron o edificaron en nuestra ciudad, con el paso de los años y por diversos motivos o circunstancias, se ha perdido de la memoria de los ubetenses ya que actualmente ostentan otros nombres y títulos que en nada recuerdan a los de sus verdaderos fundadores.

El I Marqués del Donadío, don Ángel Ezequiel Fernández de Liencres y Pando, cuando compró en 1831 el palacio del Deán Ortega, mandó borrar las armas de los escudos del Deán, para en su lugar esculpir las de su estirpe. En 1929 don Miguel Ángel Fernández de Liencres y Nájera vendió el edificio al Ayuntamiento de Ubeda y éste lo cedió al Patronato Nacional de Turismo que instaló en él el Parador Nacional de Turismo "Condestable Dávalos", título este que recuerda a otro ilustre ubetense que no tenía parentesco alguno con los Ortega (22).

El palacio que erigió don Antonio de Ortega-Porcel y Valencia, junto a la iglesia de San Pedro, al casar su propietaria doña Catalina Victoria de Ortega-Porcel y Messía, con el II Conde de Guadiana dejó de llamarse de los Ortega para ser denominado como el del Conde de Guadiana.

Otro palacio que corrió igual suerte, es el que fundó don Gil de Ortega y Sotomayor, en la calle Cuesta del Rosal. No le debió gustar a alguno de los posteriores dueños el escudo de la fachada y le borró las armas, mutilando así el más bello conjunto heráldico de la ciudad. Luego, a falta de ese sello identificativo para asignarle nombre en las guías artísticas de la ciudad, los autores de éstas le dieron el de uno de los relieves de la fachada o sea el del Obispo Canastero, el cual no fue otro que San Julián, el virtuoso Obispo de Cuenca del que don Gil debió ser un gran devoto. También debió hacer don Gil obras de reparación en la capilla de San Blas de la iglesia de Santa María y para que quedara constancia de ello, mandó grabar en la clave del fecho, un escudo igual que el de su palacio; actualmente no queda ningún documento que lo testifique.

Pero el palacio con el que más se ha ensañado el destino es el que edificara el Caballerizo Ortega, ya que primero se rasparon las armas del escudo y posteriormente fue desmantelado todo el edificio quedando solamente para el recuerdo parte de su fachada. La calle donde estaba ubicado este palacio llevaba el nombre del fundador, pero actualmente el rótulo es tan escueto que sólo menciona el cargo que desempeñara don Cristóbal en la Corte. No acaba aquí la mala suerte de este prócer ubetense pues tanto de la capilla de su abuela como de las cuatro que él fundó en el convento de San Francisco no queda absolutamente nada ni tampoco de su valioso contenido.

Igual suerte corrió la capilla que fundara en San Pedro el Canónigo de Guadix don Antonio de Ortega.

En cuanto a la primitiva capilla que esta familia tenía en San Pablo con el título de San Miguel,hemos de recordar cómo el Obispo Osorio la mutiló al mandar abrir en su testero la puerta Norte de la iglesia; y no quedó ahí el agravio, puesto que luego fue raspado el escudo que había en la clave del techo y la lápida con leyenda gótica y escudo heráldico que cubría el enterramiento de don Martín Alfonso de Ortega también fue destrozada y sus fragmentos se hallan dispersos por el suelo de la capilla formando parte del pavimento.

Así mismo a la capilla que fundaran los hijos de este último en la iglesia de Santo Domingo, –como ya dijimos anteriormente– el historiador Ruiz Prieto le asigna su autoría a los Peñuela.

El Santo Cristo que donó don Arnaldos de Ortega al convento de San Nicasio, y las llaves que regaló a la Virgen de Guadalupe don Antonio de Ortega y Messía se perdieron como todo lo demás. También la reja que ofrendó otro Ortega para la hornacina de la Virgen de los Remedios se perdió, encontrándose ahora en una casa particular.
(Continuará)

Juan Barranco Delgado

(18) TORRES NAVARRETE, Ginés; Historia de Úbeda, Tomo VI, p. 114.
(19) MARTÍNEZ ELVIRA, Juan Ramón; Periódico la Loma, nº 124, p. 12
(20) TORAL PEÑARANDA, Enrique; Hisrtoria del Linaje... Págs. 61 y 67.
(21) BARRANCO DELGADO, Juan G.; El Palacio del Obispo canastero. Revista Gavellar, nº 203, p. 8.
(22) PASQUAU GUERRERO, Juan; Biografía de Úbeda. Edición 958, pág. 200.