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El escritor ubetense Luis de Aranda y su posible influencia en San Juan de la Cruz (II)

Aurelio Valladares Reguero

en Ibiut. Año IV, nº 17. Abril de 1985, pp. 24-25

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Continuación.

En el "Prólogo" a las glosas de los Proverbios del Marqués de Santillana comienza diciendo que los poetas más señalados en lengua castellana son Juan de Mena, Garci Sánchez de Badajoz, Jorge Manrique e Íñigo López de Mendoza (Marqués de Santillana). Es preciso advertir que el juicio resulta bastante atinado. Nadie dudaría hoy día en suscribir la afirmación en tres de ellos, teniendo en cuenta que destacan notoriamente sobre los demás del siglo XV; pero incluso el caso de Garci Sánchez de Badajoz es también perfectamente admisible, ya que, dentro del apartado de la poesía de cancionero tan típica del siglo XV, entre tanto poeta, muchos de los cuales difícilmente superan el listón de la mediocridad, si alguno merece destacarse, éste es el citado por Aranda.

Lo que sí puede sorprender es que, estando ya bien avanzada la segunda mitad del siglo XVI, no incluya a ningún poeta de la línea italianizante, que había dado por entonces copiosos frutos. Esto nos lleva a pensar que Aranda se encontraría de lleno en aquella corriente de reacción ante la nueva moda llegada de Italia, de la que se ha señalado como mejor representante a Cristóbal de Castillejo, quien, precisamente, en su conocido poema "Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos" arguye la calidad de los versos de Juan de Mena, Jorge Manrique, Garci Sánchez, Cartagena y Torres Naharro (citados por este orden en la primera y segunda parte de dicha composición).

No es éste el caso del otro ubetense, Sebastián de Córdoba, que vierte a lo divino las obras de Boscán y Garcilaso, los dos grandes iniciadores de la nueva corriente poética.

Volviendo al "Prólogo" de Aranda, nos dice éste que sobre Juan de Mena y Garcí Sánchez tiene "escritas ciertas obras, que si salieren a la luz. . . y si quedasen en las tinieblas del eterno olvido...", de lo que se deduce que las de Juan de Mena deben ser distintas a las ya referidas, cuya publicación, al igual que las de Garci Sánchez no se conoce en la actualidad que se llevara a cabo. Sobre Jorge Manrique cita su Glosa de moral sentido "que mucho tiempo ha que anda impresa", que ya hemos citado y a la que luego volveremos.

Llega después el turno al Marqués de Santillana, de cuyos Proverbios va a realizar la glosa en verso, ya que con anterioridad otro lo había hecho en prosa. Esto es cierto. Después de alguna edición a finales del siglo XV con la obra original solamente, durante la primera mitad del XVI fueron impresos varias veces junto con las glosas en prosa del Doctor Pedro Díaz de Toledo. A diferencia de las obras escogidas por Aranda de Juan de Mena y Jorge Manrique, las más famosas de estos autores, puede sorprender la elección en el caso de Santillana; pero a esto hay que decir que, aparte de que quizá por su carácter moralizador se prestaba más a su propósito, en aquella época fueron los Proverbios la obra más veces editada del autor.

De las cien estrofas del texto original glosa un total de 54 (8) y el esquema de la rima es el mismo que en el caso anterior (abbaacca: cuatro grupos de abaabcdc cd), con la particularidad de que en las estrofas de Santillana se van alternando los versos octosílabos y los versos tetrasílabos, mientras que en las glosas de Aranda sólo se utiliza el verso octosílabo.

Mayor importancia tiene para el caso que ahora nos ocupa la glosa de las Coplas de J. Manrique. La obra va precedida de una "Epístola" dirigida al también ubetense Juan Vázquez de Molina, Secretario de Su Majestad, y en ella, al igual que en los casos anteriores, nos expone los motivos de su libro. Y lo mismo que ocurriera con los Proverbios de Santillana, sólo que al revés, afirma que se le han adelantado otros muchos con glosas en versos, lo que le obliga a hacerlo esta vez en prosas (9).

Para justificar su acción aduce que hay grandes autores antiguos, por lo que resulta más conveniente comentar las obras de éstos que hacer otras nuevas. Piensa además que, aunque a algunos pudiera parecer que las Coplas son suficientemente claras, siempre ofrecen puntos oscuros, por lo que es conveniente la glosa, con la que se puede sacar muchas y provechosas enseñanzas.

Incluso argumenta que, habiendo salido con anterioridad su Glosa peregrina, sus amigos le han manifestado que o no debía haber dado a la luz aquella o debía darle compañera; por lo que se ha decidido a llevarlo a efecto ya que prefiere "antes errar por el parecer ajeno, que acertar por el propio". Este pretexto es bastante habitual en los autores de este tipo de obras, lo que nos podría llevar a pensar que estamos ante un "lugar común" y no debemos, por tanto, interpretar tales palabras en sentido literal.

Ya centrándonos en el libro de Aranda, hay que observar que de las 40 coplas del original comenta únicamente las 24 primeras y lo aclara en la referida "Epístola" diciendo que éstas son las de más provecho para nuestras almas y que excluye el resto por ser alabanzas a don Rodrigo Manrique. Se reproducen las coplas originales al frente del comentario y en el mismo orden, con las salvedades de que la estrofa que las ediciones actuales colocan en 7° lugar pasa al 13° y al final agrega otras dos estrofas, consideradas hoy día como de dudosa atribución, con lo que tenemos un total de 26 estrofas glosadas.

El comentario está orientado bajo la perspectiva de adoctrinamiento, con muchas citas, principalmente de la Biblia, aunque también de Santos Padres, clásicos latinos y autores del siglo XV.

La extensión del comentario es distinta según sea el contenido de la copla manriqueña, encontrándose lógica la brevedad de algunas glosas, como varias de las correspondientes a las estrofas que desarrollan el tema del "ubi sunt?".

Aurelio Valladares Reguero
Catedrático de Lengua y Literatura
Española del I.B. "San Juan de la Cruz"


(8) Son estas: 1-2, 4-8, 10-16, 18, 20-24, 28, 31, 33, 35, 37-38, 42-44, 46, 58, 62-63, 66, 68, 73-74, 76, 78-80, 82-83,87-91,94-95,97-100.
(9) He manejado el ejemplar existente en la Biblioteca Nacional de Madrid (R-3.169). Para una noticia más completa sobre las glosas hechas a la obra de Manrique puede verse la Bibliografía de la Literatura Hispánica, de José Simón Díaz, T. III, vol. 2.° (Madrid, C.S.l.C., 1965, n.° 4.120-4.144).