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La leyenda de Pero Gil y su tratamiento literario (y II)

Aurelio Valladares Reguero

en Ibiut. Año VI, nº 27. Diciembre de 1986, pp. 12-13

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2.-Las leyendas de Pero Gil como tema literario

Dos son las leyendas fundamentales surgidas en torno a este personaje, que, si bien no existió en la realidad, como hemos visto, para el pensamiento de las masas populares sí que existió, o al menos, ellas así lo quisieron. Son los misterios de la conducta popular, que en éste, como en otros casos, camina por derroteros bien distintos a los que preconizan las altas esferas del poder.

Estas dos leyendas son la de la "Casa de los Rincones" de Jaén y la de la ""Casa del Ahorcado" de Úbeda.

a) La leyenda de la "Casa de los Rincones" de Jaén

Toma como base la estancia de Pedro I y su servidor Pero Gil en esta ciudad, de la que van a tratar de huir por miedo a ser descubiertos por los nobles que seguían a Enrique. Se les echa la noche encima y se hospedan de incógnito en una casa con la intención de huir de madrugada. Cuando están prestos a marchar, se les aparece en un "rincón"" de la casa un caballero, que confiesa conocer la identidad de los huéspedes y declara su lealtad al rey, por lo que éste le aprueba su conducta y otorga nobleza a él y a su descendencia.

Sobre esta leyenda compuso Javier del Palacio un bello romance que fue incluido en el famoso Romancero de Jaén, con que los más notorios poetas de la provincia, a iniciativa de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Jaén, obsequiaron a la reina Isabel II con motivo de su visita a la ciudad el 8 de octubre de 1862. El texto del poema fue reproducido más tarde en la revista Don Lope de Sosa (1913, pp. 105-107).

b) La leyenda de la "Casa de/Ahorcado" de Úbeda

De mayor repercusión literaria que la anterior, se refiere esta leyenda al rapto por parte del noble ubetense Rodrigo de Chaves, partidario de Enrique, de la bella doncella Elvira, de quien, a su vez, estaba enamorado Pero Gil. El rey Pedro se presenta de incógnito en casa de Chaves, que lo recibe con gesto altanero. Más tarde el rey revela su identidad y ordena el matrimonio del noble con dicha dama, para salvar así la honra de ésta. Termina la ceremonia y manda ahorcar al marido, con lo que queda el campo libre para que Pero Gil pueda desposarse definitivamente con la viuda.

No hay coincidencia a la hora de fijar la ubicación de la "Casa del Ahorcado". Para algunos debió estar en las inmediaciones de la calle de Narváez, más o menos en la parte que hoy ocupa el Cuartel de la Guardia Civil. Otros, sin embargo, la sitúan en el lugar donde más tarde fue levantada la "Casa de los Morales" (cerca de la iglesia de Santo Domingo), famosa edificación porque una reproducción de la misma fue presentada en "El Pueblo Español" de la Exposición Internacional de 1929 en Barcelona. No obstante hay otras versiones según las cuales dichos acontecimientos tuvieron lugar en el castillo de Gil Ibáñez, conocido por "Giribaile", perteneciente entonces al término de Úbeda, del que se conserva algún vestigio en las proximidades del pueblo de Canena y sobre el que también corren otras populares leyendas, pero no es el caso relatarlas aquí.

Sobre este asunto escribió un prolífico autor del siglo XIX, Mariano Capdepón Maseres, la obra teatral Pero Gil, estrenada el 20 de febrero de 1889 en el teatro Español de Madrid con notable éxito, tal y como confirman los periódicos del momento. También fue publicada ese mismo año (Madrid, Imprenta de M.P. Montoya, 1889) y un ejemplar de la misma se encuentra en la sección de Teatro de la Biblioteca Nacional de Madrid (T-19825). Se trata de un drama en tres actos y en verso, cuya acción se desarrolla en un palacio ubetense del siglo XIV. Aunque cambia el nombre de algunos protagonistas (Elvira por Blanca y Rodrigo de Chaves por don Guillén), la obra sigue fielmente el contenido de la leyenda, si bien introduce un nuevo personaje, el de la doncella judía María, que sirve al autor para complicar la trama argumental y dar mayor fuerza dramática a la pieza. Responde en líneas generales a las pautas marcadas por el drama romántico español, aunque, cuando se representó, este género teatral estaba ya en franca decadencia.

Cuatro años más tarde, en abril de 1893, se estrena también en Jaén el drama del célebre poeta jiennense Antonio Almedros Aguilar Un desagravio real. Según Alfonso Sancho Sáez (Almendros Aguilar, una vida y una obra en el Jaén del siglo XIX; Jaén, I.E.G., 1978, p. 44) la obra gira en torno a los mismos hechos de Pedro I y Pero Gil, dentro de una atmósfera romántica en la que se aprecia las influencias de Zorrilla y Lope. Afirma el profesor Sancho que este drama lo escribió Almendros Aguilar entre el 2 y el 8 de agosto de 1851 y, siguiendo los datos ofrecidos por Alfredo Cazabán en dos artículos escritos a raíz del estreno, apunta que fue imitado por Capdepón, quien "no conservó el espíritu de la tradición histórica tan puro y sencillo como el drama de Almendros". Esta obra, en un acto y en verso, se conserva en un manuscrito (Sancho, p. 175). Debo confesar que no he tenido acceso a ella, ya que desconozco su paradero, por lo que lamento no poseer más elementos de juicio.

3.-Presencia de Pero Gil en otros textos literarios

Aparte de las obras mencionadas, conviene resaltar también un romance del famoso poeta y periodista del siglo pasado, nacido en Sabiote, Juan Antonio de Viedma. Se titula "La lealtad" y apareció en el citado Romancero de Jaén de 1862.

Aunque está fuera del tema de las leyendas anteriores, tiene en común con ellas que Pero Gil sigue presentándose como un fiel servidor de Pedro I. El poema nos pone en escena a Pero Gil y a un mensajero que le anuncia la muerte del rey, al tiempo que le dirige severos reproches por su conducta. Sin embargo, aquél confirma con aplomo y sin reservas su lealtad. La fuerza dramática del diálogo entre los dos personajes y el abrupto final revelan algunas de las más puras esencias del romancero tradicional. Este corto, pero bello poema, apareció reproducido posteriormente en la revista Don Lope de Sosa (1913, p. 36).

Y no quisiera terminar este recuento sin hacer una referencia, aunque sea breve, a uno de los romances llamados "fronterizos" más conocidos de nuestra literatura, el que comienza "Cercada tiene a Baeza...". Aparece recogido por primera vez precisamente en la obra de Argote de Molina (fols. 237v-238r) y está considerado por los especialistas como el más antiguo del género.

En él se cita, junto a los moros que atacan la ciudad de Baeza, al "traidor de Pero Gil", por lo que claramente se ve fue compuesto desde la mentalidad afín a Enrique II, quien, como ya se ha apuntado al principio, fue el propagador de este nombre para referirse al rey Pedro I. Se aparta, pues, de la versión popular, que considera a Pero Gil como un seguidor fiel del rey Pedro y, consiguientemente, un personaje distinto de éste.

Aurelio Valladares Reguero