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Nuevos planteamientos en torno al cinturón amurallado de Úbeda (XIX)

Juan Ramón Martínez Elvira

en Ibiut. Año VII, nº 35. Abril de 1988, pp. 2-3

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PUERTA DE SAN CRISTÓBAL

La calle de San Cristóbal llamóse así porque conducía directamente a la ermita del mismo título. En su esquina a la calle Sagasta, debió levantarse la puerta que la aislaba del exterior. Esta, por diversas razones, llegó a constituirse en la más importante de las que daban al Ejido.

Son muchas la referencias a ella que suministran las actas capitulares. La más antigua de las que hemos hallado es de 11 de junio de 1583 con clara alusión a la existencia de esta puerta en 1582:

"acordaron que atento que ay ya muchas parbas en el egido de san marcos y que para el servicio dellas y beneficiallas los vecinos desta ciudad esta muy a trasmano la puerta de san laçaro que se abra luego la puerta que llaman de san cristobal y se haga la guarda en ella como se hizo el año pasado y se cierre la de san laçaro".

En el inmediato agosto surgen dos nuevas citas: la del día 3, por lo cual se fija el emplazamiento oficial de un muladar "en la puerta de san xpval"; y la del 12, donde se determina que "atento que las parvas que avia en el exido de san marcos son acabadas se cierre la puerta san xpval y se abra luego la de san laçaro". Poco después, en 16 de septiembre dicen:

..."que la puerta de la calle san xpval se abra para que por alli se saque a el exido la broca e tierra de la obra de las minas de la calle los mesones por ser la más cercana a la dicha obra”...

En 8 de junio de 1637 acuerdan, con motivo de la peste de Málaga, "tapiar todas las calles de salida dejando solamente quatro calles abiertas"; entre ellas la de San Cristóbal.

En 1648, según cabildo de 5 de junio, ordenan que los forasteros entren sólo por las puertas de San Cristóbal y de Valencia.

En 22 de Diciembre de 1649 se lee:

..."que la puerta de la calle de san xpoval esta yncomoda para asistir en ella a la guarda por el mucho lodo que ordinariamente ocasiona el comercio de la mucha gente y así acuerda la ciudad se mude en la calle de la carrera junto a san laçaro”

Las citas se suceden y su total inclusión en este capítulo lo alargarían innecesariamente. Baste, como epílogo, aparte de insistir en su univocidad, resaltar la importancia que la puerta de la calle de San Cristóbal tuvo a lo largo del siglo XVI y de la primera mitad del XVII. Durante este dilatado período figuró siempre entre las cuatro periféricas más tratadas por los acuerdos municipales, bien en relación con el control sanitario, bien con la economía local de arbitrios.

PUERTA DE LA CALLE DE LOS CANOS

Al contrario de la de San Cristóbal, la puerta de los Canos aparece con mucha menor frecuencia en las actas de cabildos, haciéndolo preferentemente en la segunda mitad del XVII.
Así, el año 1678 es uno de los más prolíficos en cuanto a su inserción. Se menciona en 8 de enero, 6 de abril y 16 de junio. En la de abril mandaron guardarla para que por ella no saliese el trigo, poniéndola bajo la custodia del hermano Francisco Pajez. En la de junio los labradores piden su apertura junto con la de la Torrenueva.

Lógicamente, la puerta de los Canos hubo de emplazarse en el extremo más próximo al Ejido, o lo que es lo mismo, en el cruce con la actual calle de San Marcos.

PUERTA DE SAN LÁZARO

Inédita hasta ahora en la historiografía de las puertas ubetenses, la de San Lázaro estaba situada en las proximidades de la ermita que le dio nombre. Así se desprende al menos del acta de 22 de diciembre de 1649 (que ya hemos transcrito al hablar de la puerta de San Cristóbal):

..."la guarda... se mude en la calle de la carrera junto a san laçaro”.

Esta ermita, según Ruiz Prieto, estuvo situada junto a la fuente de la Zorupa. Todavía hoy se recuerda que el haza del mismo nombre se hallaba en los actuales terrenos de la Safa, pudiendo ocurrir, en tal caso, que la fuente del León no sea otra que la referida por el insigne historiador. En consecuencia, la ermita hubo de enclavarse por esta área.
En cuanto a la Carrera de San Lázaro, adjetivada en casi todas las ocasiones como "Vieja" existen razones suficientes para creer que era la prolongación de la actual Carrera (o calle de la lonja del Hospital de Santiago) en dirección a poniente. Es decir, más o menos, lo que hoy constituye la Avenida de Cristo Rey.

Al final de esta antigua Carrera, en el punto más alejado posible, debió emplazarse a su vez la puerta de San Lázaro: recordemos que los escombros de la calle Mesones son sacados a través de la de San Cristóbal "por ser la más cercana a la dicha obra"; precisión que no se explica situando a aquella en las inmediaciones de Santiago.

La puerta de San Lázaro la hallamos documentada por vez primera en el acta municipal de 14-III-1559, en que se determina:

"queden solas tres puertas que sean la de san lazaro e la de la calle balençia e la de la puerta granada"

En esta misma sesión acuerdan, además, hacer entrar por ella los bastimentos, que serían depositados "en la casa que se probea por mesón".

A partir de este momento las citas son abundantes: la de 4 de abril del mismo año (ya exhumada al hablar de la puerta de Santa Quiteria), la de 21-XII-1582 (en que se especifica que será una de las cuatro por las que saldrán los bagajes), la de 13-V-1583 (en que la señalan para que por ella entren los forasteros, dotándola por consiguiente del más nutrido cuerpo de guardia), la de 20-V-1583 (por la que se determina la asista diariamente un jurado), la de 15-VI-1583 (también citada ya, en la que se decía estar "muy a trasmano" para los labradores), la de 12-VIII-1583 (según la cual, como ya hemos visto, acabadas las parvas, volvía a abrirse), la de 19-VIII-1583 (en que se repite que por ella han de entrar los forasteros, acudiendo a su vigilancia especialísima los caballeros veinticuatros) y las de 26-XI-1583 (en que, debido a la peste de Ronda y Antequera, encomiendan su guarda a un regidor, un escribano y dos vecinos).

Casi mediado el siguiente siglo, según lo dicho ya, la función de la puerta de San Cristóbal se traslada a la "calle de la carrera junto a san laçaro" En 1650, cabildo de 25 de febrero, se lee por último:

"La ciudad acuerda que los caballeros de las juntas bisiten los postigos y corrales que salen a los ejidos data ciudad dibidien-dose en dos cuadrillas la una por la parte baja desta ciudad desde la puerta de la calle balenzia asta la de san laçaro y la otra de la parte alta desta ciudad desde una puerta a la otra".

Juan Ramón Martínez Elvira