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Nuevos planteamientos en torno al cinturón amurallado de Úbeda (VIII)

Juan Ramón Martínez Elvira

en Ibiut. Año V, nº 21. Diciembre de 1985, pp.2-3

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Señor director:
Si tuviese que dar mi contrarréplica al escrito que don Ginés Torres Navarrete publica en el número anterior, me vería obligado -para mantener su línea- a descender a detalles impropios de la categoría de esa revista que usted dirige. Por otro lado, las respuestas que yo daría ya las saben muy bien los que me conocen.

Y aunque he de admitir un sorprendente sentido del humor tragicómico en las argumentaciones del Sr. Torres (... no visito el archivo (¡)..., trabajo en equipo (¡)..., voy por la vida pisando a los demás (¡), eso sí, después de darles el alto reglamentario..., etc., etc.), he de argüir que quizás lo único que no sea tan gracioso estribe en lo que pueda manchar a inocentes terceros. Para que esto no suceda y él se quede contento, yo confieso públicamente que, desde luego, mi formación es harto endeble y no está en consonancia con mis ansias de fama. Pero eso -quede claro- a pesar de haber contado con unos padres ejemplares -aunque plebeyos- y los mejores maestros. Desgraciadamente, ya se sabe que de hijos y alumnos descocados está el mundo lleno. ¡Qué le vamos a hacer!



LA PUERTA DE TOLEDO (II)

Que la Puerta de Toledo constituía un complejo defensivo dotado de doble entrada, es materia en la que concuerdan todos los historiadores. Sin embargo, parece que a la mayoría de ellos este simple dato les basta y no intentan profundizar en él. Desde luego, a nosotros nos parece esencial, como punto de partida, formular dos cuestiones previas: 1º) ¿en qué consistía esa duplicidad? 2º) ¿Desde cuándo podemos datar la existencia conjunta de las dos entradas?

Veamos la primera. Pensar -como intuitivamente tiende a hacerse- en dos arcos abiertos en un mismo plano de muralla (algo así como los de la baezana Plaza del Pópulo) no resuelve mucho. ¿Por dónde, entonces, discurriría la calleja -de cuya existencia no cabe duda- llamada "de entre las puertas"? ¿A qué distancia habrían de estar, pues, los dos huecos, si era necesario intercalarles cierto número de casas? ¿Cómo puede explicarse así, de acuerdo con los escasos testimonios que han quedado, la ubicación de las sagradas imágenes que jalonaban el conjunto?

Desgraciadamente, jamás se ha dispuesto -que sepamos- del más rudimentario croquis de la zona ni los autores que vieron "in situ" aquellas nobles piedras dejaron constancia explícita de su disposición urbanística. Pero no es menos cierto que los datos, aunque aislados, existen. Y que todo lo que debe hacerse es adecuarlos al actual residuo urbano del Área. De este modo, con la inestimable ayuda, en este aspecto, de Campos Ruiz, se ha podido distribuir la serie de elementos que, según la documentación manejada, daban forma a la Puerta de Toledo.








Trazado, pues, el croquis adjunto, hemos de resaltar, fundamentalmente, dos aspectos: primero, la disposición en acodo de los huecos (nada sorprendente, ya que ello es propio de la estrategia defensiva de los recintos fortificados); segundo, que cada arco ha de abrirse, forzosamente, en dos líneas de muralla diferentes: una, la que forma parte del perímetro general, en la que hemos ubicado la puerta n.° 2; otra, la de la barbacana, antemuro o barrera, en uno de cuyos laterales hemos situado la puerta n.° 1.

Respecto a la segunda cuestión, parece lógico suponer que la puerta n.° 2 se erige al mismo tiempo que el cordón amurallado. Pero no sabemos nada sobre cuándo se levanta la barbacana. Pudo hacerse conjuntamente con la primitiva cerca o, como insinúa Argote, edificarse tras la invasión de Pero Gil, quien entró al parecer por este punto como consecuencia de su indefensión.

Cuando los documentos bajomedievales se refieren a la Puerta de Toledo sólo hablan en singular, es cierto. Pero ello no es óbice para que ya pudieran coexistir ambas puertas. Si acaso, que aún no se habían descriminado nominalmente.

Lo que sí es incuestionable es que el nombre de Toledo se utiliza mucho antes de la constitución de esta ciudad como capital de las Españas. Recordemos, por ejemplo, que ya desde 1442 se nombra así (31), y que en el Libro de Propios del año de 1510 y siguientes (32) se cita a esta puerta como la de Toledo cuando ni siquiera había arribado a la península el futuro Carlos.

Sólo desde 1526 podemos, pues, hablar, documentalmente al menos, de la existencia conjunta de ambas puertas. Curiosamente, es en este año cuando surgen las dos primeras noticias. Una es el arrendamiento de unas casas "entre las dos puertas de Toledo" (33). La otra -como ya apuntó en su día Torres Navarrete- es la visita a Ubeda del Emperador, parte de cuya relación no nos resistimos a copiar:

... "en la noble y muy leal piudad de úbeda domingo diez y siete días del mes de dizienbre de mill y quinientos y beinte y seis años entró en la dicha piudad la cesárea y católica majestad del enperador y rrey don carlos nuestro señor y a su rrepibimiento salieron de la dicha piudad muchos caballeros rregidores con el señor aluaro de lugo corregidor de la dicha çiudad y con el liçenpiado francisco de loaysa su teniente y estando su majestad entre las dos puertas de la puerta toledo (34) de la dicha çiudad el dicho señor corregidor y el señor comendador francisco de los cubos secretario de su majestad suplicaron a su majestad de parte de la dicha piudad que en rremunerapión de los muchos y leales serviçios que los bezinos de la dicha çiudad avían fecho confirmase a la dicha çiudad todos los previlegios que tenia y teniendo el dicho señor secretario en sus manos un libro de los santos ebangelios con una cruz de plata con un crupifixo puesto en él su majestad se quitó la gorra de la cabeza y tomó en sus manos la dicha cruz de plata y la besó y puso la mano en los dichos ebangelios y dixo que jurava y juró por el nonbre de dios y de santamaría y por la dicha señal de cruz y ebangelios en que puso su mano derecha de guardar a la dicha piudad de úbeda todos los previlegios que tiene... (35)

En cuanto a la fuente documental de los padrones de repartimiento, hemos de referir que la mención a la calle de "Entre las dos puertas" no aparece hasta los primeros años del siglo XVII. Y, salvo una muy tardía excepción que confirma la regla, los vecinos de tal calleja se empadronan sólo en San Pablo, lo que viene a indicar muy claramente su ubicación a la derecha del Real, según se sale de él a la Plaza de Toledo.
(Continuará)

Juan Ramón Martinez Elvira


(31) GALLEGO DiAZ, J : "Las murallas de Úbeda ". Extraordinario "LA OPINION".1896.
(32) AMU. Sección Histórica.
(33) AMU. Sección de Protocolos. Leg. n.º 283 correspondiente al escribano Juan de la Torre. S/f.
(34) Manifiesta antítesis que, no obstante, se utiliza innumerables veces con la mayor naturalidad.
(35) AMU. Sección histórica. Documentos en papel. Leg. VI