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Curvas y cuestas

Manuel Madrid Delgado

en Diario Ideal. 8 de mayo de 2008

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Según una reciente encuesta dos de cada tres españolitos creen que ZP mintió cuando –en la última campaña electoral que padecimos– dijo que nanai de crisis. Desde que a Moisés le endosaran los mandamientos, lo normal es sentir lástima de los engañados. Pero esta vez no podemos compadecerlos –aunque sean legión– porque la noticia no es que tantos españoles descubran que ZP mintió, sino que dos de cada tres habitantes de este “trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín” todavía tengan fe en la palabra de los políticos. ¿Qué ahora se sienten engañados? Pues merecido se lo tienen. Porque a ver: si los políticos son poco de fiar ¿cómo hay tanto ingenuo que se fía de ellos en campaña, que es la época más propicia para que vendan humo? ¿De verdad tantos españoles pensaron –allá por marzo– que no había crisis económica porque lo decía el presidente y punto? Deben ser los mismos que –todavía– no declaran que sus sueldos están sin resuello y agonizan sin cuidados paliativos antes del quince de cada mes porque es de “antipatriotas” –ZP dixit– abundar la crisis. (Lo que debe ser muy patriótico es aguantar el chaparrón que está cayendo sin ni poder patalear: manda güevos, que diría el filósofo aquél.)

En marzo andaban los políticos sueltos por las calles –con el peligro que ello entraña– pero el pan nuestro de cada día tenía ya claro que era más cierto el roto en el bolsillo que los ladridos de los mítines. No han cambiado tanto las cosas en dos meses; pero es ahora cuando algunos descubren que las vacas –flacas– del pueblo ya se han escapao, ¡riau riau! ¿Por qué se ve ahora la crisis y no cuando los mítines y los debates llenaban nuestras vidas con el ruido y la furia (y la estupidez)? Pues porque hemos torcido la esquina y vemos que la cuesta de enero va a durar hasta el 31 de diciembre y está cada vez más empinada. Y porque con el sol de primavera los euros se derriten con urgencia. Y porque hay añoranza de la peseta y ganas de estrangular al inventor del euro, esa putada. Y porque la crisis es un agujero negro que crece tragando salarios y sueños y escupiendo parados y frustraciones. Y porque llega el verano y no cuadran las cuentas y el mar está lejos y algunos no tenemos ni piscina ni aire acondicionado.

ZP estará preparando su veraneo canario o doñanero y pide un nuevo crédito –a interés cero y sin cuotas– de paciencia ciudadana. Ha anunciado el presidente que en agosto dejará de apretar la crisis –él puede tutearla y la llama “desaceleración”– aunque apriete la calor. Pues nada: cuando en septiembre se examinen nuestros bolsillos y el catedrático Don Estoesloquehay les diga que “Necesitan Mejorar”, dos de cada tres españoles volverán a decir que ZP los engañó en el tema de la crisis. Para esos exámenes quedan todavía las cuestas de mayo, junio, julio y agosto y hay diez u doce agujeros libres en el cinturón: apriétenselo, que en La Moncloa está llanito pero en nuestro horizonte se avecinan –juntas y revueltas– curvas y cuestas.