Revista Vbeda Revista Ibiut Revista Gavellar Diario La Provincia Semanario Vida Nueva Revista Don Lope de Sosa
Trozos de nosotros mismos
Revista Códice Redonda de Miradores Artículos Peal de Becerro. Revista anual Fototeca Aviso
y más: En voz alta Club de Lectura Saudar.es Con otra voz En torno a la palabra

Úbeda

Guía histórico artística de Úbeda. En las mejores librerías. Pulse para conocer las fuentes que nos avalan


Quizás la mejor Guía de Úbeda.

 
    

Nuevos planteamientos en torno al cinturón amurallado de Úbeda (XI)

Juan Ramón Martínez Elvira

en Ibiut. Año V, nº 26. Octubre de 1986, pp. 2-3

Volver

        

LA PUERTA DE TOLEDO (V)
Morfología de ambos arcos

A) El arco de la Plaza de Toledo


A) La puerta que se abría a la Plaza de Toledo se le atribuye factura renacentista. Y con toda razón, según se desprende de un curioso hallazgo de Ruiz Fuentes, quien ha tenido la gentileza de darlo a conocer a los que nos dedicamos al estudio de las murallas ubetenses.





Trazado ideal de la Puerta de Toledo que daba a la plaza de Arriba, se­gún los datos que aporta un contrato referente a su pintura y dorado.


El documento en cuestión (63) es un contrato efectuado entre la municipalidad y los pintores Bartolomé López y Pedro de Medina, fechado el 2 de Agosto de 1593, mediante el cual, ambos artistas aceptan las condiciones impuestas por los comisarios para el dorado y pintado de la Puerta de Toledo. De su lectura se desprende que sobre el arco ya se había plasmado un programa iconográfico muy característico de las construcciones civiles de la época.

Aunque dicho contrato no es todo lo explícito que quisieramos —pues como viene siendo común en estos temas se trata de algo perfectamente conocido por los suscribientes— sí basta para que se puedan extraer algunas puntualizaciones concernientes a los diversos elementos decorativos de la mencionada portada. Estos son:

a) Los escudos: Se hace referencia a los escudos de Úbeda, aunque sin concreción numérica. No obstante, debían constituir un par, ya que al final del documento puede leerse:

..."ençima de los esqudos de la ciudad ay dos claros que los tienen de pintar de colores y hacer dos letreros"...

Estos escudos, desde luego, no diferían del actual, pues se hace mención de las coronas y leones que había que dorar.

El otro emblema heráldico que adornaba el frontis —y que, en buena lógica, habría de ocupar lugar preferente— correspondía al de los Austrias. Lo rodeaba el Toisón con el borrego, se hallaba coronado y sostenido por el águila y, además, lo enmarcaban sendas columnas "redondas" sobrenrolladas con "el paño del plus ultra".

b) Las efigies: Aparecen, por un lado, las Virtudes, fácilmente identificables con la Fortaleza y la Justicia puesto que se enumeran sus atributos: columna, espada y peso.

Por otro, se habla de un San Juan, al cual, como a las Virtudes, había que "enmarcar". Desde luego, nos sorprende que no sea un San Miguel, por ejemplo, el que rematase a la más monumental de nuestras entradas.

c) Los óvalos: Se hallaban junto al San Juan. Debían dorarse, jaspeando lo de dentro.

d) Las molduras: Se localiza una sobre el San Juan, que debía jaspearse "asta los rrealces"y otra, debajo de los escudos. Las demás carecen de localización específica.

e) Los candeleros: Había cuatro: dos, "cabo san Juan" y otro par, algo más abajo. En parte, serían dorados.

f) Los cartones: A los lados de las Virtudes. Irían de negro, con las letras de oro.

g) Las columnas: Se mencionan cuatro, de las cuales ya hemos referido que dos redondas iban junto al escudo real. El par restante estaba recorrido por estrías y no se determina su exacta ubicación.

Las condiciones estipulaban que el pintado y dorado serían acabados dentro del mes de agosto de ese mismo año de 1593 (64). Es, por tanto, seguro que para esa fecha la obra arquitectónica ya está concluída. Pero ¿cuándo debió efectuarse la reforma?

Sabemos que una modificación sustancial del recinto debió ocurrir hacia el 1560, pues en acta de 13 de enero, según ya vimos, se habla de lo "prenzipal" que es la obra. Pero la postrera remodelación debió ser cercana a la fecha de la pintura.

Efectivamente, en el Libro de Acuerdos del Cabildo (acta correspondiente a 17 de Julio de 1592) se lee:

"acordaron que lo que rresta de la obra de la puerta de toledo se heche en el almoneda y se rremate"...

Aunque este acuerdo es revocado más abajo:

"luego don ju.° chacon (65) comisario de la obra de la puerta toledo dio razon a la ciudad de como la dha obra esta tan adelante e conprados los materiales que sera gran ynconbiniente hazella en almoneda e visto por la ciudad se acordo que se prosiga la dha obra sin almoneda"...

Luego, en 11 de marzo de 1593, vemos cómo libran a Luis Hidalgo 14.960 mrs. gastados "en comprar la cal para la obra de los adarbes desta ciudad y en otros gastos fechos en la puerta toledo" Por tanto, la conclusión de la reforma debe situarse entre finales de 1592 y principios de 1593. Pocos años más tarde aparecen en la ciudad decoraciones tales como la de La Consolada, en Santa María, que, curiosamente, posee buen número de los elementos constitutivos de la Puerta de Toledo. Evidentemente, son los gustos de la época. ¿Es posible que la portada eclesiástica se inspirase más o menos directamente en la civil? Puede ser, aunque no haya de descartar la opinión de don Vicente Ruiz, para quien el esquema compositivo de la Puerta de Toledo responde al mismo que decora la inmediata Torre del Reloj.

B) El arco de la Plaza del Jesús

La tradición mantiene que el arco del Santo Cristo era de corte ojival. Y, efectivamente, así parece desprenderse de un documento posterior a su derribo (66), en el que se lee:

... "Ios carros apenas y con gran trabajo podían pasar a causa de no tener el arco sino tres varas escasas de luz por el pavimento"...

Es decir, que si se hace referencia a la anchura del arco a nivel de suelo es porque hacia su clave debía estrecharse progresivamente, según es propio del arco apuntado.

Otro pequeño dato se desprende de una petición del herrero Diego Ruiz, hecha en 28 de Junio de 1567, en la que dice:

..."junto a la puerta de mi casa ques entre las dos puertas de toledo abia un rrincon que llegava a la puerta chapada del rreal"... (67)

Si esa puerta chapada es —y no hay fundamento para pensar en otra cosa— el arco del Santo Cristo, hemos de imaginarlo, pues, reforzado o adobado con ladrillo, según la acepción que en albañilería tiene el termino "chapado".

Póngase además que, ya en el XVIII al menos, el arco se encuentra ahogado por las edificaciones que se adosan a la cara del muro que mira al Real o, más propiamente, a la Plaza del Santo Cristo (68).

Y si a esto añadimos que, tal como se dijo, sobre su hueco se ubicaba la hornacina del Jesús, tendremos toda la información recogida hasta el momento sobre la más interna de las puertas de Toledo.
(Continuará)

Juan Ramón Martínez Elvira


NOTAS
(63) AMU. Sección de Protocolos, leg. n.° 602 (608), fs. CCXXI y ss.
(64) Y así fue, en efecto. La carta de pago por la pintura de la Puerta de Toledo se inserta en el protocolo n.° 77, f. CXVI, correspondiente a 27 de Agosto de 1593.
(65) Don Juan Chacón es también el comisario que interviene en el contrato de la pintura de esta puerta.
(66) AMU. Leg. "Venta de propios y murallas". Informe emitido por el Alcalde sobre el derribo del Arco del Santo Cristo e inserto en la escritura de venta de la casa de don José Donat.
(67)AMU. "Libro de venta a censo de solares de 1540". Fol. 284. Otra referencia sobre lo mismo, del año 1573, en fol. 232 v.
(68) AMU. Leg cit. "Venta de propios..."