Revista Vbeda Revista Ibiut Revista Gavellar Diario La Provincia Semanario Vida Nueva Revista Don Lope de Sosa
Trozos de nosotros mismos
Revista Códice Redonda de Miradores Artículos Peal de Becerro. Revista anual Fototeca Aviso
y más: En voz alta Club de Lectura Saudar.es Con otra voz En torno a la palabra

Úbeda

Guía histórico artística de Úbeda. En las mejores librerías. Pulse para conocer las fuentes que nos avalan


Quizás la mejor Guía de Úbeda.

 
    

Nuevos planteamientos en torno al cinturón amurallado de Úbeda (XVIII)

Juan Ramón Martínez Elvira

en Ibiut. Año VII, nº 34. Febrero de 1988, pp.2-3

Volver

        

LA PUERTA DE SAN JUAN

Bajo la fuente de la Saludeja, y extendiéndose quizás en dirección a San Lorenzo, tenía su asiento uno de los barrios más antiguos de Ubeda: el conocido como "de los Sanjuanes" (San Juan Evangelista o Apóstol) o también —debido a la feracidad de su entorno— como "San Juan de los Huertos".

Ruiz Prieto opina que aquí vivieron los primeros pobladores ubetenses. Puede ser esto cierto, al menos en lo referente a los primeros pobladores musulmanes. Nada más lógico que la ladera meridional de su alcazaba se poblase de elementos civiles cuya esencial ocupación habría de ser el cultivo hortofrutícola, a que tanto se prestaba el terreno circundante.

Este embrión urbano debió ser lo que Abdelaziz mandara fortificar, allá por el 852, primer año este en que el nombre de Úbeda entra con pie firme en la historia documentada. Puede que, de paso, Abdelaziz reforzase la ciudadela militar, probablemente algo más antigua que el arrabal anejo.

De este modo, en el barrio —hoy desaparecido— de San Juan de los Huertos hay que centralizar el origen de la villa de Ubbadza. La posterior y progresiva expansión urbana se realizaría, casi en abanico, hacia el norte, quedando como arrabal apartado y capitidisminuido lo que había sido el núcleo generador de la primitiva Ubeda no militarizada.

Pero en sus inicios, esta primera Ubbadza contenida en el perímetro de lo que luego sería colación de San Juan, contó, como es natural y hemos apuntado más arriba, con su propia muralla defensiva. Y en este habría de emplazarse una puerta al menos: la de San Juan de los Huertos. Su existencia data de los tiempos de la reconquista, pues en el repartimiento efectuado entonces se dice:

"E el Rey don Ferrand tomo quatro quartos... e el otro quarto desde los huertos del Rey como va el cerro de don Per Ibañez de guen fasta guadalquivir e despues torna por Ubeda la Vieja e por la torrecilla de Garci Ordoñez e por el camino de la puente fasta la puerta del rencon de Sant Joan de los huertos" (111).

Ya posteriores son las citas que ahora extraemos y que conforman la indudable existencia de esta puerta. La primera corresponde al siglo XV:

..."mandamos una huerta que nosotros en el albercaduçe debaxo de la puerta de San Juan de los Huertos". (111)

Las restantes son todas del XVI. Así, hacia 1562, se protocoliza el arrendamiento de una huerta junto a la Puerta de San Juan (113). En 1576 se hace lo mismo, aunque esta vez se especifica que la huerta en cuestión es la de la noria y que linda con el camino de Granada (114). En 1578 se concreta de nuevo que la Puerta de San Juan está cerca de la "anoria".

Por otro lado, en el acta del cabildo de 3 de agosto de 1583, cuando se trata de señalar muladares en la periferia de la ciudad, se pone uno "en las particiones de san juan en saliendo de la puerta".

En cuanto a la muralla que envolvía a esta área urbana, todavía en 1592 debían quedar restos de la misma, toda vez que se arriendan los huertos de la Puerta de Granada lindando con Hernando de Rus, "que es junto al adarve viejo de san Juan".

LAS PUERTAS DEL EJIDO DE SAN MARCOS

La palabra ejido, según la Real Academia de la Lengua, significa "un campo común de todos los vecinos de un pueblo, lindante con el, que no se labra, y donde suelen reunirse los ganados o establecerse las eras".

El ejido de San Marcos, llamado así porque en él se hallaba la ermita del mismo nombre, ya desaparecida, era por tanto, hasta principios del siglo XX un inmenso espacio al que desembocaban las calles del Sacramento, de San Cristóbal, de los Canos y de Gómez de Barrada. Todas estas, por lo general, no sobrepasaban entonces el cruce con la de San Marcos, que marcaba brácticamente el inicio del ejido.

En esta zona, la función de las murallas era ejercida por los propios tapiales de las casas más periféricas, en tanto que las puertas se construían ocasional o permanentemente, según las circunstancias, en las bocacalles que así lo requerían.

De ahí que no deba hablarse de una sola puerta en toda esta área, ni mucho menos llegar a identificar como única a puertas que son, en la más pura lógica, completamente distintas: la de los Canos o la de San Cristóbal, por ejemplo. Lo que sí parece ocurrir es que en momento determinado una puerta adquiere preponderancia sobre las otras y, en consecuencia, estas permanecen cerradas. Las necesidades de su custodia no permitían en modo alguno que dos o tres de estas puertas tan próximas estuviesen abiertas al mismo tiempo.

Hecha esta aclaración pasemos a un estudio más concreto de las calles y puertas que daban al ejido de San Marcos.

La Puerta de Santa Quiteria.

En el acta del cabildo municipal de 4 de abril de 1559 se lee:

"en el dho cabildo fue vista una carta misiba de la çibdad de baeza por la qual pide que esta çibdad aya por bien que se cierre la puerta de san lazaro de la dicha çibdad e se abra la puerta de santa quiteria ques en el exido".

Esto es todo lo que sabemos acerca de la sorprendente Puerta de Santa Quiteria; o sea, que estaba en el ejido y, en consecuencia, más abajo que la de San Lázaro, lo cual facilitaba a los baezanos —que venían a Ubeda por el antiguo camino— su más cómodo y rápido acceso al interior de la ciudad.

En cuanto al origen de su denominación, tampoco puede decirse mucho. Pues aunque es cierta la existencia de una ermita de este nombre no lo es menos que su situación real era completamente la opuesta. Lo menos enrevesado es quizas pensar que en alguna de estas calles que daban al ejido se erigiese una hornacina dedicada a la santa y que esta diese nombre a la puerta.

La calle del Sacramento

La actual calle del Sacramento todavía en el siglo XVIII desembocaba abiertamente al ejido de San Marcos. En 1767 José de la Blanca tenía casas en la misma, "en hazera del sol que hacen esquina al ejido por el lado de poniente" (116). En 1768 Cristóbal Toral deslinda su casa diciendo que está "en la zera del sol la penúltima mirando hacia el egido en linde por este lado ques el poniente con otras de Andres de la Blanca" (117).

En una palabra, las casas que actualmente completan la manzana de lo que fue convento de San Nicasio (hoy, Plaza de Toros) no existían y, por tanto, la calle del Sacramento daba directamente al campo.

Sin embargo, no hay noticias explícitas de que en ella se alzase nunca puerta alguna.

Juan Ramón Martínez Elvira

NOTAS.
(111) RUIZ PRIETO, op. cit., pág. 306.
(112) TORAL PEÑARANDA, op. cit., pág. 256.
(113) Prot° 306, f. DCCXXXVI rev.
(114) Prot° 336, f. CCLXXIX.
(115) Prot° 361, f. CCCLXIII.
(116) Prot° 1504, f. 584.
(117) Ibídem, f. 33.