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LA VIRGEN Y TÚ

Juan Pasquau Guerrero

en SAFA. Nº 15. Abril-mayo de 1962

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Hemos terminado el mes de Mayo. Está consagrado a la Virgen el mes de Mayo. Quisiéramos que en nuestras Escuelas la devoción a la Madre de Dios constituyese algo cardinal, insustituible, que fuese una clave –auténtica clave- de nuestra formación, de nuestra edificación cristiana y humana.

Pero ello demanda que nuestra devoción mariana, lejos de verterse en los moldes resobados –verdaderos pasteles de la dulzarronería piadosa de antaño-, se ajustase con arreglo a una sensibilidad mejor. A una sensibilidad decimos, no a una sensiblería...

Sería bueno que todos colaborásemos en dignificar –en dignificar, sí- la devoción a la Virgen, dándole un tono verdadero, pleno de sencillez y autenticidad. No nos gustan, no, las oraciones que se dicen a la Virgen. Las pronunciamos con los labios, pero no nos llegan al alma, no nos emocionan. Ni siquiera nos gustan, en general, las imágenes al uso de la Virgen María. Se han hecho convencionales de Murillo acá. Se "facilitan" demasiado y todo lo que se facilita demasiado se falsifica...

¿Por qué nuestra devoción a la Virgen –la Virgen es actual siempre- no nos empapa, no nos fertiliza mejor? Y sin embargo esta devoción es necesaria. Es necesaria y es vital. Puede decirse que es parte integrante del catolicismo. Porque el cristianismo sin la devoción a Santa María está como amputado. Santa María es la nota diferencial del Protestantismo y Cristianismo.

Hay que pensar en serio que no basta con cantar "con flores a María" en una atmósfera de cansancio de fin de la jornada. Nervio, profundidad, grandeza espiritual necesita esta devoción que se prodiga mucho, que se hace muy extensa pero que adolece de poco intensa.

Desde este modesto reducto de la SAFA abogamos –insistimos- por la dignificación de la devoción Mariana. La Virgen demanda una iconografía mejor. ¡Atención artistas de la SAFA! Y una devoción que, al ser más bella en su aspecto formal y externo, repercutiría en ostensibles beneficios espirituales. Colaboremos todos en la empresa...

Pero la verdad es que no hay que inventar nada nuevo. El estilo del "Ave María", de la salutación del Angel, nos da la norma de cómo debe ser la devoción a Nuestra Señora. ¿Por qué los pintores y los... devocionarios han restablecido tanto –con sus añadidos, con sus colores desvaídos, con su purpurina, con sus candores de fábrica- el vigor sereno y bellísimo del "Ave María"?