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MONUMENTO Y PAISAJE

Juan Pasquau Guerrero

en Diario ABC. 30 de noviembre de 1960

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Hace ahora tres años, el nombre de Francisco Rojas Navarrete ocupaba un lugar de honor, de extremo a ex­tremo de la Península, en las columnas de la Prensa. Era el nombre de un estudiante. Caso quizá, no muy frecuente: no se limi­taba Francisco Rojas, por lo visto, a "manejar" las ideas de loa libros de tex­to; tenía, más bien, un "Ideal". Un ideal que profesaba con el instrumental —como dirían los pedagogos— de la voluntad. Se vio esto claramente entonces, tres años ha­ce. La acción de Ifni convocó un "concur­so" de patriotismo. Y Rojas Navarrete —alférez de la Milicia Universitaria— ha­lló el premio en buena lid. Quiero decir que sucumbió, gloriosamente herido, en la campaña. Trajeron su cuerpo muerto, un día de niebla, por los caminos del aire. Era el primer oficial caído de la Milicia Universitaria. Tenía veintiún años. Tenía novia. Y madre... Dos días antes de su muerte escribió: "Estoy muy contento de ser soldado de España...". (Trajeron su cuerpo destrozado envuelto en los colores de España.)

Francisco Rojas Navarrete había nacido en Úbeda. Ha hecho bien Úbeda en eri­gir un monumento a su memoria, El 7 de diciembre de este año —tercer aniver­sario de su ofrenda— es la fecha de la inauguración. Se levanta en una calle ter­minal de la ciudad, no lejos de la muralla árabe, dando frente al Valle del Guadal­quivir. Desde el lugar en que emplaza se divisa un amplio trozo de belleza: de pai­saje. Desde ahora la Historia pone allí su acento. Y es como si este monumento, que proclama un loor a la juventud generosa, cobrase categoría de símbolo. Encarado al campo bético, asume una apología del es­fuerzo, de la voluntad; de lo histórico, en fin, como rival de lo geográfico, de lo pu­ramente geográfico. Porque la naturaleza es algo que nos es dado; la voluntad, en cambio, es algo que aportamos. La geogra­fía es naturaleza; es voluntad la historia. La naturaleza, con el leve auxilio hu­mano, ofrece productos. Es el hombre, con el auxilio sólo de Dios, quien aporta cla­ridad. Y gracia. (¿El paisaje es bello? ¿Tiene una serenidad, una armonía? Pero no basta contemplar el paisaje con delec­tación ociosa. Hasta el paisaje se nos qui­ta —hasta desaparece la geografía— si la acción no ensaya, en cada momento, su esfuerzo. En última instancia, la patria es un paisaje que la historia confía a nues­tro personal cuidado. ¡Y por eso los hom­bres deben levantar monumentos a la vo­luntad frente al paisaje!)

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El conjunto artístico que perpetuará el recuerdo de Rojas Navarrete es obra del
escultor Ruiz Olmos y del arquitecto Re­bollo Dicenta, autores del anteproyecto elegido al efecto entre catorce presentados en concurso nacional. Tiene una altura de
nueve metros. Consta de un basamento de granito sobre el que se eleva el cuerpo principal —también de granito— en forma de obelisco con relieves alegóricos. En su coronación, la figura del alférez con uni­forme de la Milicia Universitaria, en bron­ce. Una comisión propuesta por el alcalde de Úbeda, bajo la presidencia honoraria del gobernador civil de la provincia de Jaén y la efectiva de D. Alfonso López Martínez, sembró entusiasmos y allegó re­cursos en pro de esta realización. Con la ciudad de Úbeda y su Ayuntamiento han coadyuvado, apoyando y facilitando el pro­pósito, el Ministerio del Ejército, el Mi­nisterio de Educación Nacional, la Milicia Universitaria, la Capitanía General de la Región, los centros docentes superiores, los Gobiernos Civil y Militar de la provincia, la Diputación, los Municipios todos de Jaén…