En el año 1895 tuve el privilegio, como joven oficial, de ser invitado a un lunch con sir William Harcourt. En el curso de una conversación en la que tomé parte, pregunté, temo que no con mucha modestia: «¿Qué sucederá?». El viejo estadista Victoriano replicó: «Mi querido Winston, las experiencias de mi larga vida me han convencido de que nunca sucede nada». Desde aquel momento, tal como me parece a mí, nada ha dejado de ocurrir.
Winston Churchill